Discurso laico habla de discípulos que trasforman el mundo
Por Humberto Casanova*
April 29, 2008 | FORT WORTH, Texas (UMNS)
|
Lyn Powell entrega el discurso laico, durante la Conferencia General 2008, en Fort Worth, Texas. Foto UMNS por Paul Jeffrey.
|
Lyn Powell es una líder laica de la Conferencia Anual Georgia Norte. Powell fue la persona elegida para entregar el discurso laico de la Conferencia General 2008. En la tarde del 24 de abril, Powell entregó dicho discurso a nombre de la Asociación de Líderes Laicos de las Conferencia Anuales.
En su discurso, Powell analizó el tema de la Conferencia General 2008, “Un Futuro con Esperanza” y dijo que “si va a haber un futuro con esperanza, tenemos que llegar a ser discípulos más efectivos en transformar al mundo”.
Refiriéndose a los Hechos de los Apóstoles, Powell afirmó que dicho libro habla bastante de hacer discípulos. Como texto base de su discurso, citó Hechos 2:46, 47, que dice: “No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad, alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo. Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos”.
Powell hizo ver que este texto viene después del derramamiento del Espíritu y el sermón de Pedro en Pentecostés. El texto bíblico dice que 3000 personas creyeron. “Para una iglesia que sólo tiene horas de nacida”, dijo Powell, “este es un número excepcional de profesiones de fe”.
Es de suma importancia para la perspectiva del Nuevo Testamento que diariamente se añadan a la iglesia los que están siendo salvados. Las Conferencias Centrales están oyendo el llamado e incrementan su membresía en dos dígitos cada año. En los Estados Unidos celebramos su fidelidad. Desafortunadamente, en nuestro país las iglesias pierden miembros todos los años desde 1970.
Powell levantó algunas preguntas: Con tanta gente que no profesa la fe cristiana alrededor de cada congregación metodista unida, “¿por qué el año pasado el 41% de nuestras iglesias no recibieron ni a una sola persona por profesión de fe? ¿Por qué el 80% de la población de nuestros condados no está conectado significativamente a una iglesia? Como dijo POGO en su tira cómica: “Hemos encontrado al enemigo, y somos nosotros mismos”. Nosotros somos el problema.
Powell apeló al ejemplo del Apóstol Pablo, quien llegó a Tesalónica, donde no había iglesia, y predicó a todo el que quisiera oír. Plantó congregaciones en los hogares y entrenó a líderes para que los guiaran. Entonces se fue a la siguiente ciudad. Los pastores que quedaron equiparon a los laicos para llevar a cabo el ministerio. El cristianismo avanza sólo cuando los laicos están encendidos en su amor por Jesús y equipados por sus pastores.
En el siglo XIX, dice Powell, cientos de metodistas laicos llevaban a cabo campamentos de predicación. Comunidades enteras se convertían al metodismo. No se trataba de cientos de pastores, sino de laicos comprometidos. El pastor no lo puede hacer por sí solo o sola. Tienen que ser los laicos. Al parecer, hoy los laicos han perdido la capacidad para ir y ganarse a la comunidad para Cristo.
En febrero de 2006, la asociación invitó al Dr. Lovett Weems para que les hablara. Weems dijo que cuando la comunidad mira a la iglesia, debe verse a sí misma en ella. Cuando esto no ocurre, la iglesia empieza a declinar.
Powell insistió que, si queremos ser discípulos que transforman el mundo, debemos salir a encontrarnos con la gente. Habló de que, en un mundo cada vez más secularizado y con comunicadas en transición, debemos salir al encuentro de la comunidad para que ésta venga a nosotros.
Dirigiéndose al laicado, dijo que nadie está más capacitado para hacer este trabajo que los laicos. “Laicos, nuestros pastores están demasiado ocupados trabajando sobretiempo en los asuntos de la iglesia, el culto del domingo y miles de responsabilidades… No es razonable pedirle a nuestros pastores que persigan a la gente… ¡cuando los laicos ya están allí con ellos!”.
Todos los días, los laicos viven con la gente que no tiene iglesia: en el trabajo, en la comunidad, en el supermercado, en todo lugar y, sin embargo, no estamos alcanzando a la comunidad.
La expresión clave, dijo Powell, es “ministerio personal”, un ministerio que transforma vidas en nombre de Jesucristo. Se trata de los laicos llevando a Cristo al mundo. ¡Qué idea nueva y radical! Pero ya lo vimos en el primer siglo de la iglesia y los primeros 150 años del metodismo.
Algo ha pasado a los laicos en estos últimos cincuenta años. Muchos de nosotros nos hemos separado de la idea de tener algún ministerio de alguna clase. Y cuando el laicado se separa de los ministerios, la iglesia declina. Demasiados laicos han abandonado el compromiso de encontrar a los perdidos. La responsabilidad de los laicos no es ser servidos por el clero, sino ser capacitados por el clero para llevar a Cristo al mundo.
Una de las iglesias grandes de nuestra denominación afirma que el 85% de sus miembros llegaron a la iglesia porque alguien los invitó. Las vidas son transformadas cuando los miembros de la iglesia invitan a sus conocidos y a otras personas. Los laicos sólo tienen que esperar que aparezca una oportunidad para hablarles de la iglesia e invitarlos.
También es importante que cada miembro tenga un ministerio en su congregación, a parte de invitar a la gente a la iglesia. Los laicos deben ser entrenados para que por sí mismos inventen ministerios y los pongan en marcha. Por ejemplo, un día una persona de una iglesia se le ocurrió empezar un ministerio en el cual algunos miembros de la iglesia llevan sus perros a las casas de ancianos para que los residentes sean alegrados y conectados. Tan sólo imaginemos a cada miembro de la Iglesia Metodista Unida con un ministerio personal. Surgirán muchos ministerios que atraerán a mucha gente.
Por último, Powell hizo ver la conexión que debería haber entre misión y testimonio. Por ejemplo, una congregación adoptó el proyecto de vivienda pública que se encontraba cerca de la iglesia como lugar de misión. Empezaron a entregar canastas de comida a cada familia (misión) junto con invitar a la gente a la iglesia y contar historias bíblicas a los niños (testimonio).
Para más información, escriba a abachus@umcom.org o hcasanova@umcom.org. |